domingo, 26 de marzo de 2017

¿Qué hacer frente a las presunciones?

Con independencia de que estemos ante presunciones legales o judiciales, podemos establecer unas bases para enfrentarnos a las presunciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si estamos ante una de tipo judicial se reducen las posibilidades en la práctica, pues únicamente pueden ser derrotables, condicionales y empíricas. 
        
     Presunciones derrotables: Se puede debatir sobre el hecho presumido, esto es, que aunque entre en juego la presunción, el mismo no se produce en la práctica. Se concreta en la prueba de contrario.

Presunciones no derrotables: No admite discusión acerca del hecho presumido, ya que se presume iure et de iure.
     
Presunciones condicionales: Permite discutir que no se da la condición que da lugar a la presunción. Por ejemplo, que no se da el hecho-base.

Presunciones no condicionales: Como no contemplan condición alguna, no puede debatirse sobre ello.

Esquemas presunciones









Las presunciones

Vamos a tratar de exponer de forma breve una de las cuestiones que más dudas y confusión generan en la práctica. Nos referimos a las presunciones, tema clave en muchos pleitos, ya que conllevan la apreciación –o la no apreciación– de las peticiones de las partes.

Para comenzar, conviene dar una definición de presunción para arrojar algo de luz a la cuestión. Así, puede entenderse la misma como un razonamiento lógico a partir del cual se entiende acreditado un determinado hecho –desconocido– a partir de otro –que sí es conocido–. Como es sabido, en nuestro sistema judicial –con algunas excepciones– rige el principio de justicia rogada, lo que implica que el Tribunal no pueda ir más allá de lo que las partes soliciten y prueben al juzgador. Por lo tanto, podría parecer que se está actuando contra dicho principio al aplicar una presunción. Sin embargo, se permite que el juzgador de por probado un hecho sin necesidad de prueba debido a las especiales características que rodean el caso.

martes, 20 de diciembre de 2016

Cuando los derechos entran por la puerta...el amor sale por la ventana

Las relaciones entre las personas deben estar basadas en el amor, la fraternidad y la solidaridad. Independientemente de la relación de que se trate (afectiva, de amistad o del tipo que sea), las mismas deben residir en la confianza y el respeto mutuo entre seres iguales. La sociedad actual ha olvidado estos valores esenciales que posibilitan y hacen posible la vida entre seres humanos y ello ha llevado a una deformación de la realidad misma hasta límites desorbitados. Por ello, sostenemos que cuando en una relación entre dos personas se empiezan a hacer referencia a los derechos de uno u otro y, por tanto, a la justicia, se está acabando con su propia esencia. Cuando se produce alguna disputa, discusión o enfrentamiento, la primera opción debería el diálogo entre ambos. Como ya señalaría Wolff,

Prudencia, ciencia y filosofía políticas

Al aproximarnos a la política observamos que hay tres formas básicas para llevarlo a cabo, a saber, la prudencia, la ciencia y la filosofía.

La primera parte de que la política es un saber práctico orientado a la vida en común. En este sentido, aunque el ser humano es un ser eminentemente social, es decir, que se relaciona con sus iguales por naturaleza, de ahí no puede seguirse que la sociedad sea algo natural. Muy al contrario, la sociedad es algo artificial, creado por el hombre. Por lo tanto, será capital en este ámbito la experiencia, pues es la única forma que tenemos para actuar correctamente en este ámbito. En este punto, es interesante la distinción que reflejó Aristóteles. Según este autor, hay que diferenciar ente la teoría, es decir, el conocimiento sobre realidades que no dependen del hombre y práctica, que supone tratar de descubrir aquellas realidades contingentes, dependientes de la acción del ser humano (Derecho, política o moral). En este último tipo se enmarca la sociedad, pues como se ha señalado es algo creado. Además, dentro de esta última podemos, a su vez, diferenciar entre acción, cuya virtud es la prudencia (phrónesis) y la producción, que se identifica con la técnica (tecné).