El
presente artículo es un fragmento de un trabajo de investigación. Si alguien
está interesado puede ponerse en contacto conmigo.
Al
aproximarnos al tema, tenemos que tener muy presente el principio de autonomía
de la voluntad. El mismo, aparece como una manifestación de la libertad del
individuo, que se exterioriza en la práctica de dos modos. Por un lado, se
atribuye el poder respecto de la creación, modificación y extinción de
relaciones jurídicas. Por otro lado, aparece como referido al uso, goce y
disposición de poderes, facultades y derechos subjetivos.
Dentro
del primer modo se encuadran los negocios jurídicos, que son actos de autonomía
privada que reglamentan para sus autores una determinada relación o una
determinada situación jurídica. Estos negocios, además de constituir, modificar
o extinguir una relación o situación jurídica entre las partes, establecen la
regla de conducta o el precepto por el cual deben regirse los recíprocos
derechos y obligaciones que en virtud de esta relación recaen sobre las partes.